9 de noviembre de 1989: lo llevo permanentemente en mi memoria, no por mi cumpleaños, sino por la caída del Muro de Berlín.
Cuanta excitación, cuanta algarabía provocada por una nueva realidad, un mundo que, a nuestro lejano entender, caminaba sin duda alguna hacia esa humanidad mejorada, soñada por generaciones lejanas.
Claramente, el futuro no coincidió finalmente con la idea y la festividad del ’89 pero eso no importa.
Se vive el momento y ese momento fue grandioso, esperanzador.
Miles de familias reencontradas luego de años de división, un símbolo de liberación que reproducía sus analogías en todas partes.
No fue la caída del Comunismo como sistema político, ecónomico y social, fue la rebelión de los oprimidos, el tomar una pared y deshacerla para siempre, saltarla, pintarla, treparla, vencerla.
Aquello fue, finalmente, el reencuentro, como si todos los límites políticos del planeta se borraran en un instante.
Fuimos todos uno, aunque sea por poco tiempo.
Sin dudas, un gran día para la raza humana.
De aquellos tiempos hasta hoy, pasaron 30 años.
El planeta Tierra no evolucionó, salvo en sus estadísticas.
Miles de millones más de habitantes, la mayoría de ellos sumidos en la pobreza más indignante.
Mismas matanzas, mismas hambrunas, religiones, sistemas políticos.
Nada cambió pero quien nos quita lo bailado de haber vivido un día tan genial como aquel 9 de noviembre de 1989.
Y que hay de aquellos lejanísimos días en que la calle era nuestra, con nuestras bicicletas, manchas, escondidas, ir solos al parque, caminar de noche y seguir pateando piedritas en la vereda?
El olor a la tierra mojada del viejo Centenario, donde no había cartelitos prohibiéndolo todo y la vida quedaba librada al buen uso de cada uno, un poco por ahí, otro poco por allá.
Casi puedo oler la mañana de pasto mojado.
Lo mismo que antes: quien me quita lo bailado.
Bueno, hago un intervalo aquí para ir a lavarme las manos y pasarme alcohol en gel, mientras sigo aquí encerrado, mirando en formato de video, como la vida quedó tan lejos de nuestro dominio.